Fido (2006)

fido poster

Fido es la respuesta comercial de un sub-género, que a pesar de estar viviendo una segunda juventud, impulsada por la labor de directores como: Danny Boyle (28 días después), Zack Snyder (El amanecer de los muertos) o nuestro Jaume Balagueró (Rec), se ha deslizado siempre por los subterráneos de la cartelera.

Actualmente el movimiento Zombie goza de buena salud y acogida con relación a la sequía de los años 90. Con el maestro Romero en plena forma, muestran interés en esta figura no solo las distribuidoras cinematográficas, sino también las editoriales, que se atreven a lanzar cómics a porrillo – destacando la obra de Robert Kirkman en Marvel Zombies (Marvel) y The Walking Dead (Image), o la re-edición que está llevando a cabo Aleta de la obra de culto Dylan Dog de Tiziano Sclavi.

Paradójicamente, el film que nos ocupa, a pesar de contar con un veterano casting, y gozar de un gran acabado, apenas ha tenido trascendencia en nuestro país (hasta la fecha solo se ha podido ver en Sitges). Argumentalmente explota, con tintes familiares, la vertiente cómica y macabra de los muertos vivientes; todo ello ambientado con acierto en los estrambóticos años 50 norteamericanos, quedando algo así como una Zombie Walk en ‘Pleasentville.

Carrie-Anne Moss en FidoLa historia cuenta como, tras un contagio masivo, y consiguiente proliferación de muertos vivientes; la empresa ZomCom desarrolla un sistema capaz de someter zombies, haciéndolos aptos para llevar a cabo tareas domésticas. Automáticamente esta situación se convierte en el fenómeno kitsch de la temporada, empujando a todas las familias ‘bien’ a ‘comprar uno’.

Tras una brillante introducción, la película discurre con demasiados altibajos sobretodo debido al humor ingenuo y cariz infantil del relato. Destacan los papeles protagonistas de Carrie-Anne Moss (Matrix) y Dylan Baker (Spider-Man), que dan vida a la pareja propietaria de Fido – un zombie apocado que rápidamente se encariña con su hijo. Y aquí reside el plato fuerte de la película: mayordomos putrefactos paseando por la calle intentando comerse a las palomas.

El problema que le veo es la falta de gancho y acidez. Porque aun sin necesidad de llegar a las cotas de ironía de Zombie’s Party, desaprovecha totalmente el lienzo de una historia que podría conceder abundantes situaciones memorables. Distanciando así a los habituales del género, y confundiendo a la crítica en general con un producto impreciso que pudo ser y no fue.

~ por Mike en noviembre 11, 2008.

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