Los cronocrímenes (2007)

los cronocrimenes

Tras una incomprensible demora en nuestro país, por fin se estrena en circuito comercial el esperado primer largometraje del director Cántabro Nacho Vigalondo. No hace falta decir, que todos los aficionados al cine de género, acechamos desde hace meses el recorrido de la cinta por festivales internacionales, acrecentando interés y expectativas a partes iguales, en base al suculento palmarés que recolectaba.

Esta expectación y conexión con el mundillo friki, ha sido posible gracias a una loable campaña de marketing, impulsada por el propio Vigalondo, que al más puro estilo norteamericano, fusionó un gran trabajo de diseño artístico con la velocidad y el alcance de Internet para extender la palabra. Vamos, que desde que apareció el primer póster, a todos nos hacia chiribitas por la posibilidad de ver una propuesta ‘indie’ de fantástico hecho en casa.

Los cronocrimenesCierto es que de un tiempo hasta hoy hemos podido ver co-producciones con un notable acabado como: ‘Los otros’, ‘El orfanato’, ‘Los abandonados’ o ‘Frágiles’, orientadas al gran público y firmadas por nombres que suenan cada vez con más fuerza como: Jaume Collet-Serra, Nacho Cerdà o Alejandro Amenábar.

Pero los cronocrímenes va más allá; aquí el colega Nacho dirige con modesto presupuesto, un thriller metafísico de viajes en el tiempo, donde el arte principal lo colapsa una versión contemporánea del hombre elefante (1980) desteñido y con tijeras. Tenía que molar.

Al igual que sucedió con la también reciente [rec], y a pesar de su proyección mediática, ambas son películas orientadas a un público bastante concreto, refugiadas en la argucia argumental en lugar de pomposos efectos especiales. En este sentido y contra todo pronóstico, con solo cuatro actores y tres ubicaciones, los cronocrímenes posee una estructura narrativa sólida, al margen de sus limitados recursos.

El peso de la historia recae sobre un afinado Karra Elejalde, que consigue dotar de consistencia al personaje de Héctor, un acomodado hombre de mediana edad que monta un cristo en el espacio-tiempo debido a su carácter inquieto y fisgón. A partir del primer viaje, la cinta combina elementos de acción, humor (el momento carrito de golf no tiene precio) y suspense entre paranoia y paradoja. Las acertadas aportaciones de Bárbara Goenaga y Candela Fernández, se enfrentan con la presencia del propio Vigalondo, que solo hay que verlo para comprobar que está más perdido que una lechuza en una ferreteria.

Al contrario que en producciones como la norteamericana ‘Primer’, de temática similar, donde te puedes hacer la picha un lio 20 veces, el desarrollo de los cronocrímenes está bien remendado, es bastante asequible y se ofrece de forma lineal. No se si esto la favorece o le resta interés, pero en resumidas cuentas, si la ves con buen humor se antoja lo suficientemente interesante como para obviar carencias y augurar un buen futuro para esta promesa de nuestro cine – que ya ha coqueteado con el oscar gracias a su corto ‘7:35 de la mañana’.

~ por Mike en julio 11, 2008.

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